"A una fea y espantadiza de ratones"


Francisco de Quevedo
(1580-1645)



¿LO QUE al ratón tocaba, si te viera,
haces con el ratón, cuando, espantada,
huyes y gritas, siendo, bien mirada,
en limpieza y en trampas ratonera?

Juzgara, quien huyendo de él te viera,
eras de queso añejo fabricada;
y con razón, que estás tan arrugada,
que pareces al queso por de fuera.

¿Quién pensó (por si ansí tu espanto abones)
que coman solimán, que, atenta, guardas
el que en tu cara juntas a montones?

¿Saltar huyendo quieres aun las bardas,
cuando en roer no piensan los ratones
tu tez de lana sucia de las cardas?

"Mujer puntiaguda con enaguas"

Francisco de Quevedo
(1580-1645)

 "Retrato de la Infanta María Teresa"- Diego de Velázquez

Si eres campana, ¿dónde está el badajo?;
si pirámide andante, vete a Egito
si peonza al revés, trae sobrescrito;
si pan de azúcar, en Motril[1] te encajo.

Si chapitel, ¿qué haces acá abajo?
Si de diciplinante[2] mal contrito[3]
eres el cucurucho y el delito,
llámente los cipreses arrendajo[4].

Si eres punzón[5], ¿por qué el estuche dejas?
Si cubilete, saca el testimonio[6];
si eres coroza[7], encájate en las viejas.

Si büida[8] visión de San Antonio,
llámate doña Embudo con guedejas;
si mujer, da esas faldas al demonio.


"Pronuncia con sus nombres los trastos y miserias de la vida"

Francisco de Quevedo
(1580-1645)


Las tres edades del hombre.
Giorgio Barbarelli da Castelfranco, Giorgione


La vida empieza en lágrimas y caca,
luego viene la mu con mama y coco,
síguense las viruelas, baba y moco,
y luego llega el trompo y la matraca.

En creciendo, la amiga y la sonsaca;
con ella embiste el apetito loco;
en subiendo a mancebo, todo es poco,
y después la intención peca en bellaca.

Llega a ser hombre, y todo lo trabuca;
soltero sigue toda perendeca;
casado se convierte en mala cuca.

Viejo encanece, arrúgase y se seca;
llega la muerte, y todo lo bazuca,
y lo que deja paga, y lo que peca

"Desengaño de las mujeres"

(1580-1645)

 


Puto es el hombre que de putas fía,
y puto el que sus gustos apetece;
puto es el estipendio que se ofrece
en pago de su puta compañía.

Puto es el gusto, y puta la alegría
que el rato putaril nos encarece;
y yo diré que es puto a quien parece
que no sois puta vos, señora mía.

Mas llámenme a mí puto enamorado,
si al cabo para puta no os dejare;
y como puto muera yo quemado

si de otras tales putas me pagare,
porque las putas graves son costosas,
y las putillas viles, afrentosas.

Fábula de Polifemo y Galatea Estrofas XIII y XIV

(1561-1527)
"Acis y Galatea"  Jean François de Troy

 
XIII
Ninfa, de Doris hija, la más bella,
adora, que vio el reino de la espuma.
Galatea es su nombre, y dulce en ella
el terno Venus de sus Gracias suma 12.
Son una y otra luminosa estrella
lucientes ojos de su blanca pluma:
si roca de cristal no es de Neptuno,
pavón de Venus es, cisne de Juno.

Notas:12 terno: trío. Aquí se refiere a las tres Gracias, divinidades que encarnaban la belleza, la alegría y la juventud.

"Cuando tu madre te parió cornudo..."

Francisco de Quevedo
(1580-1645)

Cuando tu madre te parió cornudo,
fue tu planeta un cuerno de la luna;
de madera de cuernos fue tu cuna,
y el castillejo un cuerno muy agudo.

Gastaste en dijes cuernos a menudo;
la leche que mamaste era cabruna;
diote un cuerno por armas la Fortuna
y un toro en el remate de tu escudo.

Hecho un corral de cuernos te contemplo;
cuernos pisas con pies de corneria;
a la mañana un cuerno te saluda.

Los cornudos en ti tienen un templo.
Pues, cornudo de ti, ¿donde caminas
con una estrella tan cornuda?

"Yo te untaré mis obras con tocino..."

Francisco de Quevedo
(1580-1645)




Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino;

Apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin cristus la cartilla;
chocarrero de Córdoba y Sevilla,
y en la Corte bufón a lo divino.

¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabí de la judía,
cosa que tu nariz aun no lo niega?

No escribas versos más, por vida mía;
aunque aquesto de escribas se te pega,
por tener de sayón la rebeldía.

"Miré los muros de la patria mía..."

 Francisco de Quevedo
(1580-1645)




Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

    Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del yelo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.

    Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de mi anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte;

    vencida de la edad sentí mi espada.
Y no hallé cosa en qué poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

"Todo tras sí lo lleva el año breve..."

 Francisco de Quevedo
(1580-1645)

 Philippe de Champaigne: "Vanitas"

Todo tras sí lo lleva el año breve
de la vida mortal, burlando el brío
al acero valiente, al mármol frío,
que contra el Tiempo su dureza atreve.

    Antes que sepa andar el pie, se mueve
camino de la muerte, donde envío
mi vida oscura: pobre y turbio río
que negro mar con altas ondas bebe.

    Todo corto momento es paso largo
que doy, a mi pesar, en tal jornada,
pues, parado y durmiendo, siempre aguijo.

    Breve suspiro, y último, y amargo,
es la muerte, forzosa y heredada;
mas si es ley, y no pena, ¿qué me aflijo?

"¡Cómo de entre mis manos te resbalas...!"

 Francisco de Quevedo
(1580-1645)




¡Cómo de entre mis manos te resbalas!
¡Oh, cómo te deslizas, edad mía!
¡Qué mudos pasos traes, oh, muerte fría,
pues con callado pie todo lo igualas!

Feroz, de tierra el débil muro escalas,
en quien lozana juventud se fía;
mas ya mi corazón del postrer día
atiende el vuelo, sin mirar las alas.

¡Oh, condición mortal! ¡Oh, dura suerte!
¡Que no puedo querer vivir mañana
sin la pensión de procurar mi muerte!

Cualquier instante de la vida humana
es nueva ejecución, con que me advierte
cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana.

"Admírase de que Flora, siendo todo fuego y luz, sea toda hielo"

(1580-1645)




Hermosísimo invierno de mi vida,
sin estivo calor constante yelo,
a cuya nieve da cortés el cielo
púrpura en tiernas flores encendida;

esa esfera de luz enriquecida,
que tiene por estrella al dios de Delo,
¿cómo en la elemental guerra del suelo
reina de sus contrarios defendida?

Eres Scitia del alma que te adora,
cuando la vista, que te mira, inflama;
Etna, que ardientes nieves atesora.

Sí lo frágil perdonas a la fama,
eres al vidro parecida, Flora,
que siendo yelo, es hijo de la llama.


"Si quien ha de pintaros ha de veros..."


(1580-1645)

Velázquez: "Venus del espejo"
Si quien ha de pintaros ha de veros,
y no es posible sin cegar miraros,
¿quién será poderoso a retrataros,
sin ofender su vista y ofenderos?

En nieve y rosas quise floreceros;
mas fuera honrar las rosas y agraviaros;
dos luceros por ojos quise daros;
mas ¿cuándo lo soñaron los luceros?

Conocí el imposible en el bosquejo;
mas vuestro espejo a vuestra lumbre propia
aseguró el acierto en su reflejo.

Podráos él retratar sin luz impropia,
siendo vos de vos propia, en el espejo,
original, pintor, pincel y copia.

"En los claustros del alma herida..."



(1580-1645)




En los claustros del alma la herida 
yace callada; mas consume hambrienta 
la vida, que en mis venas alimenta 
llama las medulas extendida. 

Bebe el ardor hidrópica mi vida, 
que ya ceniza amante y macilenta, 
cadáver del incendio hermoso, ostenta 
su luz en humo y noche fallecida. 

La gente esquivo, y me es horror el día; 
dilato en largas voces negro llanto, 
que a sordo mar mi ardiente pena envía. 

A los suspiros di la voz del canto, 
la confusión inunda el alma mía: 
mi corazón es reino del espanto.

"¡Ay, Floralba! Soñé que te... ¿Dirélo?"



(1580-1645)



Mónica Ozámz Fortis: "Pasión"

¡Ay, Floralba ! Soñé que te... ¿Dirélo ?
Sí, pues que sueño fue, que te gozaba

¿Y quién sino un amante que soñaba,
juntara tanto infierno a tanto cielo ?

Mis llamas con tu nieve y con tu hielo,
Cual suele opuestas flechas de su aljaba,
Mezclaba Amor, y honesto las mezclaba,
Como mi adoración en su desvelo.

Y dije: "Quiera Amor, quiera mi suerte,
que nunca duerma yo, si estoy despierto,
Y que si duermo, que jamás despierte"

Mas desperté del dulce desconcierto,
Y vi que estuve vivo con la muerte,
Y vi que con la vida estaba muerto.

"Es hielo abrasador, es fuego helado..."




(1580-1645)



Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.


Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.


Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.


Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¿Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!
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