Los amantes de Teruel, historia y leyenda

Pedro de Mingo
 
 (Iglesia de San Pedro en Teruel) 
 
 
En el año 1555, cuando se realizaban unas obras en la capilla de San Cosme y San Damián de la Iglesia de San Pedro en Teruel, dos cuerpos que descansaban una sepultura en dicha capilla, aparecieron inexplicablemente momificados. Junto a ellos un documento que testimoniaba los sucesos que dieron lugar a la historia y muerte de ambos.
La leyenda:

“En la ciudad de Teruel, a principios del siglo XIII, Juan Diego de Marcilla e Isabel de Segura dos jóvenes que se amaban desde que eran niños, fueron protagonistas de unos acontecimientos que quedaron grabados en la historia.  Dado el intenso amor que ambos se profesaban, Diego la pidió en matrimonio.
 
Sin embargo y debido a las rencillas que padecían ambas familias, ya por rivalidad nobiliaria, ya por razones ideológicas religiosas en tiempos de conflictos judíos, el padre de Isabel se opuso enérgicamente al enlace, si bien dio la opción al pretendiente de que buscase fortuna, y en caso de conseguirla en un plazo de cinco años, daría su consentimiento al matrimonio.
 
Y Juan Diego de Marcilla partió a las Cruzadas tras la fortuna que lo llevaría a los brazos de su amada Isabel.
 
Pero mientras el joven batallaba contra el infiel, el padre de Isabel se enfrascó en la hacienda de buscar un marido conveniente para ella, hacienda que consiguió encontrando como pretendiente al potentado hermana del Señor de Albarracín, celebrándose el enlace en 1217, el mismo día en que Juan Diego regresaba de las Cruzadas.
 
Desalentado ante la noticia, Diego consiguió reunirse con Isabel y suplicarle un beso, al que ella se negó considerando el deber y respeto hacia su marido. Esta negación dio de lleno en el corazón del desengañado enamorado y como fulminado por un rayo, cayó inerte al suelo. Sus funerales se realizaron al día siguiente.
 
Isabel, desconsolada ante los acontecimientos y rota por la muerte de quién aún seguía amando, quiso regalarle el beso que antes le había negado y posó sus labios en los ya pétreos de su amor. En el mismo instante en que sus labios se unieron ella quedo desvanecida sobre el cadáver. Había muerto.
 
Los familiares, rendidos ante tal acontecimiento, realizaron el mismo día los funerales de ambos y fueron enterrados juntos.
 
El juez de Teruel, don Domingo Celada, testimonió los hechos por escrito y sepultó el documento junto a los amantes.”

Las momias:

Las momias, una vez descubiertas, fueron expuestas y permanecieron visibles hasta el año 1578 en que por orden del obispo de Teruel, fueron de nuevo devueltas a la sepultura.
 
El notario Yagüe de Salas, conocedor de la historia, ordena en 1619 un nuevo desenterramiento de las mismas y da fe de ello en un Protocolo Notarial. Desde esta fecha hasta 1675, vuelven a estar expuestas al público en la misma iglesia.

 (Las momias expuestas en 1898)

Posteriormente fueron guardadas en un dispensario fuera del recinto sagrado, donde permanecieron hasta principios del siglo XVIII, fecha en la que fueron trasladadas a un mísero panteón situado en un claustro anejo a la iglesia. Allí podían ser visitados por los viajeros que acudían incitados por la leyenda que sobre ellos se había creado.

Sobre la mitad de la misma centuria, se colocaron en una urna más apropiada y colocadas en el claustro de la iglesia, donde permanecieron hasta el 27 de mayo de 1902, para ser trasladardas a la capilla en la que han descansado hasta su ubicación actual.

 (Las momias expuestas en 1900)

En 1955 el escultor Juan de Avalos realiza un mausoleo para que los amantes descasaran definitivamente y en paz por el resto de los tiempos, este es el mausoleo que podemos visitar hoy en día.

Análisis de las momias:

Las momias de los Amantes de Teruel corresponden a un hombre y una mujer que fallecieron a principios de siglo XIV. Este es el resultado del análisis de muestras de las momias recogidas por miembros del equipo de Atapuerca y realizados en Miami.
 
Las siete muestras analizadas de tejido muscular y piel de los cadáveres, con la técnica del carbono-14, han arrojado estos datos y que el cuerpo de la mujer, cuya piel ha sido restaurada en varias ocasiones, está en peor estado que el del hombre.


La datación de las momias se fija en principios de siglo XIV cuando se empieza a generar la leyenda de los Amantes, la que los historiadores dicen que ocurrió en el siglo XIII en 1217. Se desmiente así leyendas urbanas de los que los cuerpos de los Amantes correspondían a épocas más cercanas.

Jaime Vicente Redón, director general de Patrimonio del Gobierno de Aragón, explicó que "los restos no corresponden a cadáveres recientes, ni de la Guerra Civil, ni de una pareja de la Guardia Civil ni de una pareja de ancianos del Jiloca como se ha dicho, son un hombre y una mujer que fallecieron en torno a principios de siglo XIV, en la época en la que se empieza a generar la leyenda".

Vicente Redón comentó que el cuerpo de la mujer está en peor estado y se ha comprobado que su piel ha sido tratada "debido posiblemente a los desenterramientos que sufrieron los cadáveres y a la intervención en 1950 en los sarcófagos de alabastro". El director general puntualizó que el margen del error de estos análisis científicos es de "más menos 40 años".

Los Amantes de Teruel puede o no puede que hayan existido; la historia forjada en torno a ellos puede ser realidad o leyenda, pero lo que es innegable, es que ambos son dos jóvenes que han estado enterrados juntos desde hace más de cinco siglos.

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